“Metí mal el dedo”

Nunca imaginé que un negocio pudiera dañarse por culpa del corrector ortográfico de un dispositivo móvil.

Le pasó a un amigo cercano, uno de esos artistas que habita en mi vida y que admiro profundamente por su inmensa genialidad frente al lente de la cámara. Podría decir que es famoso, pues ha salido en reconocidos programas de TV, como Colombia’s Next Top Model, y ha fotografiado a modelos tan importantes como Claudia Bahamón, de quien por cierto, me confesó, había quedado enamorado tras la sesión de fotos, debido a su escultural cuerpo.

En definitiva, debo admitir que sí es famoso, sólo que de los de bajo perfil. Y como escondite tiene una larga y abundante cabellera color azabache, muy lisa y que siempre huele rico. Lo sé, porque cuando lo abrazo, el aroma sale a flote.

Siempre anda de pantalones ‘cargo’ y tenis. Eso si, todos de marca. Pero, es descomplicado, de lenguaje relajado y, cuando viaja, sólo empaca una pantaloneta y una camiseta dentro del mismo equipo de fotografía. Siempre, con la esperanza de que va a encontrar mar a la vista para zambullirse.

Podría decirse que él encaja perfectamente dentro del grupo al que los humanos corrientes denominamos “mochileros“, lo que no significa que no tenga dentro de su listado de clientes a muchos encorbatados con los que sella negocios publicitarios, que involucran jugosas sumas de dinero.

Pero como casi todos los artistas, es muy bueno para disparar el obturador, pero muy malo para hablar. Es de pocas palabras y, preciso, cuando se decide a hacerlo, algo le sale mal.

Por eso, prefiere el mail o el chat para comunicarse con sus clientes, con la mala suerte de que también el dedo le juega malas pasadas.

Hace una semana cuando se dirigió a uno de ellos, el corrector ortográfico se reveló y en vez de poner: “Julio, le agradezco que me ayude con unas carticas suyas, que son urgentes”, soltó la siguiente frase: “Julio, le agradezco que me ayude con unas caricias suyas, que son urgentes”.

Lo único que espero es que no se haya tratado de Julio Sánchez Cristo, de lo contrario, la montada que le espera por parte de la mesa de trabajo de la W Radio, no va a ser cualquier cosa.

Pero, este episodio tuvo remedio. La típica explicación de “metí mal el dedo”, bastó para que no pasara a mayores. Lo que no sucedió hace unos días cuando en una conversación con uno de sus clientes más emperifollados, en vez de escribir: “compa, necesito un punto de luz”, su torpe corrector tradujo: “compa necesito un puyón (regionalismo santandereano, que traduce mozo, amante o tinieblo)”. Han pasado 48 horas desde ese entonces y aquel personaje nunca más volvió a responder. Se presume que esa platica se perdió y, por supuesto, la luz nunca llegó.

Pero ¿a quién no le ha pasado? De hecho cuando le escribí a este amigo para contarle que la historia estaba lista y que me mandara una foto para ilustrarla, nuevamente el corrector hizo de las suyas y, en vez de “ilustrarla”, puso: “necesito una imagen para insultar su artículo”. Es la hora en que aún sigo esperándola…

¿Aliado o enemigo? No lo sé. Pero lo que sí sé es que “el traidor” es un mal necesario para aquellos a los que nos atropella el idioma de vez en cuando. Perdón, quise decir, “el corrector”.

PD: Si le ha ocurrido algo similar, es hora de contarlo…

10 comentarios en ““Metí mal el dedo”

  1. Tienes a mi hijo en vela, no se ha dormido esperando la fabulosa historia del día de hoy, y vaya historia, que nos ha sacado no risas sino carcajadas, imaginándonos tan penoso incidente.
    Como siempre una sonrisa al despertar y otra para rematar la noche.
    Fabulosa anécdota y además es aquí donde nos damos cuenta que estas cosas no solo le pasan a uno, le pasa a TODO el mundo.
    Gracias por hacernos divertida esta noche. Un abrazo.

    • Yo también me sentí plenamente identificada… Gracias por su paciencia y fidelidad. Casi no me queda un respiro hoy para sentarme a escribirla, pero, por fortuna, ya puedo decir: misión cumplida. Dulces sueños para los dos.

  2. Que nota de historia, pero claro que nos ha pasado a todos, y que me dices cuando uno le escribe a alguien y el mensaje por error se le envia a otro.

  3. ME encanto, más de una vez he sido victima del corrector ortografico, por cierto…. ninguna que me hiciera poner tan sonrojada… como seguramente le paso a tu amigo, un abrazo y gracias por darnos estos respiros cada día, es lo mejor para cuando llego a casa y deseo desconectarme de la oficina

  4. POr eso no uso el corrector ortografico… pero aun sigo metiendo mal el dedo, sobretodo la V y la B que estan justo al lado, estas me hacen pasar unas penas de aqui a shangai

    • Te entiendo, porque no sólo es la vergüenza que nos hace pasar al cambiar palabras, sino al escribir mal las que queremos decir, quedando como los peores en ortografía.

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