¡Me gané la lotería!

El calor era infernal. La app del clima marcaba más de 40 grados centígrados en Austin, ciudad en la que residimos, así que no quedaba más que refrescarnos de alguna manera. Se me antojaba un açaí bowl, que venden en la esquina del edificio y que me recuerda a los granizados que comía de niña:…