¡Me gané la lotería!

El calor era infernal. La app del clima marcaba más de 40 grados centígrados en Austin, ciudad en la que residimos, así que no quedaba más que refrescarnos de alguna manera. Se me antojaba un açaí bowl, que venden en la esquina del edificio y que me recuerda a los granizados que comía de niña:…

El morral de la vida

Oímos constantemente que hemos venido a este mundo a aprender. Pero a medida que avanzo en el proceso de las terapias con mis pacientes y en el mío propio he podido corroborar que estamos aquí presentes para todo lo contrario: DESAPRENDER. Desaprender conductas, creencias, hábitos y emociones. Para reemplazarlas por unas nuevas que nos permitan…

La fruta de la discordia

Ese día me levanté de malas pulgas conmigo y con el Universo entero. La razón: ninguna en particular. Simplemente, las ganas de reclamar atención, de resistirme a perder el control y la terquedad férrea de vivir en el futuro y desperdiciar el presente. Molesta y sin ganas, accedí entre dientes a ir desayunar afuera del…

Amor de 4 patas

Recuerdo el día en que conversando con una amiga le dije: “¿y yo que voy a ir a hacer a la casa de ese ‘man’ si él tiene perro y a mí no me gustan esos animales?”. Horas más tarde estaba agarrando un avión con destino a Austin (Texas) para visitar al que en ese…

El vecino del Audi (Parte II)

  Si bien todo estaba pronosticado para que durante el encuentro entre Richard y Jane afloraran corazones flechados, ese 13 de mayo pasará a la historia como el día de los corazones rotos. Todo estaba dispuesto para que ambos llegaran a nuestro apartamento a las 12:30 p.m., con el fin de tomarnos un aperitivo antes…

El vecino del Audi (Parte I)

A pesar de que el reloj marcaba más de las 9:30 p.m. y estábamos en plena semana laboral, le imploré a mi esposo, tan pronto ingresamos a nuestro apartamento, que fuera de vuelta a donde Richard, nuestro vecino del 5015, y se asegurara de que él se encontraba bien. No me hubiese perdonado por nada…

A un paso de ser vegana

MALTRATO ANIMAL A pesar de haber estado en Paloquemao en múltiples oportunidades, la visita de hoy me resultó poco placentera: cabezas de ganado aún frescas, gallinas hacinadas sin piedad y pollos degollados y desplumados con el soplete a toda mecha me revolvieron el estómago al punto de que no pude probar bocado.  Cuando entré al…