¡Me gané la lotería!

El calor era infernal. La app del clima marcaba más de 40 grados centígrados en Austin, ciudad en la que residimos, así que no quedaba más que refrescarnos de alguna manera. Se me antojaba un açaí bowl, que venden en la esquina del edificio y que me recuerda a los granizados que comía de niña:…

La fruta de la discordia

Ese día me levanté de malas pulgas conmigo y con el Universo entero. La razón: ninguna en particular. Simplemente, las ganas de reclamar atención, de resistirme a perder el control y la terquedad férrea de vivir en el futuro y desperdiciar el presente. Molesta y sin ganas, accedí entre dientes a ir desayunar afuera del…

El vecino del Audi (Parte I)

A pesar de que el reloj marcaba más de las 9:30 p.m. y estábamos en plena semana laboral, le imploré a mi esposo, tan pronto ingresamos a nuestro apartamento, que fuera de vuelta a donde Richard, nuestro vecino del 5015, y se asegurara de que él se encontraba bien. No me hubiese perdonado por nada…

A un paso de ser vegana

MALTRATO ANIMAL A pesar de haber estado en Paloquemao en múltiples oportunidades, la visita de hoy me resultó poco placentera: cabezas de ganado aún frescas, gallinas hacinadas sin piedad y pollos degollados y desplumados con el soplete a toda mecha me revolvieron el estómago al punto de que no pude probar bocado.  Cuando entré al…

El día sin padre

Nueve años después lo sigo llorando. La penúltima vez que visité el cementerio fue justo el Día del Padre del 2014 y no porque lo planeara, pues esta festividad la borré de mi cabeza desde que él se marchó, sino porque al regreso de un inolvidable viaje por Boyacá sentí la inmensa necesidad de hacer un…

Parando oreja

Adquirí la mala maña de escuchar conversaciones ajenas desde que mi amiga Carolina Escobar me introdujo en ese mundo luego de relatarme historias fantásticas que recogía en buses, cafeterías e, incluso, en el estadio como furibunda hincha de Santa Fe. Fue por ella que se me despertó la curiosidad y ahora no puedo evitarlo. De…

Mujeres Maravilla

La reunión empezó con un ejercicio de memoria. Éramos 22 asistentes ubicados en una medialuna y, por directriz de la psiquiatra, cada uno debía decir su nombre, sumado a los de las personas que estaban sentadas antes. Fue entonces cuando pensé: “¿quién me mandó a hacerme en la esquina, justo de últimas? Ahora tendré que…