La fruta de la discordia

Ese día me levanté de malas pulgas conmigo y con el Universo entero. La razón: ninguna en particular. Simplemente, las ganas de reclamar atención, de resistirme a perder el control y la terquedad férrea de vivir en el futuro y desperdiciar el presente. Molesta y sin ganas, accedí entre dientes a ir desayunar afuera del…

¡Namasté!

Mónica es la voz de mi conciencia. Esa que me habla cuando estoy a punto de darme por vencida en medio de una postura de equilibro, en la que las piernas tiemblan, el corazón se agita y las plantas de los pies duelen. La oigo atenta mientras practico mis 90 minutos de Bikram Yoga cada día…