Niño a bordo

Siempre me cercioro de reservar la ventana cuando viajo en avión, pero en esta oportunidad, para poder quedar junto a mi esposo, me tuve que decidir por el pasillo. Desde allí, si bien no me pude despedir de Bogotá durante el despegue, lo cual me ahorró unas cuantas lágrimas, sí pude notar la presencia de…